“Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”Marcos 10:9
Con la bendición de Dios y de nuestros padresAntonio Soto Hernández
Nicolasa Velazquez Villasana
“Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.”Marcos 10:9
Con la bendición de Dios y de nuestros padres
Hay personas que llegan a nuestra vida sin avisar y, sin saberlo, lo cambian todo.
Para nosotros, todo comenzó con un saludo. Una sonrisa. Una primera mirada. Y esa sensación inexplicable de que algo especial estaba sucediendo.
No sabíamos entonces cuánto significaría aquel encuentro. Veníamos de caminos distintos, de historias diferentes y de distancias que parecían difíciles de acortar. Pero bastaron unas cuantas palabras para despertar las ganas de conocernos, de prolongar las conversaciones y de encontrar cualquier pretexto para seguir presentes en la vida del otro.
Sin darnos cuenta, comenzamos a esperarnos.
A compartir nuestros días, nuestros sueños y esos pequeños detalles que, poco a poco, se convierten en lo más importante.
La distancia seguía ahí, pero algo había cambiado. Porque cuando el amor comienza a encontrar su lugar, los kilómetros dejan de ser una razón para alejarse y se convierten en un motivo más para volver a encontrarse.
Y así, entre conversaciones interminables, sonrisas y momentos compartidos, fuimos construyendo nuestra historia.
Hasta que llegó un día que guardaríamos para siempre en el corazón.
En casa, rodeados de nuestras familias, entre nervios, emoción y miradas que lo decían todo, llegó aquella pregunta que cambiaría nuestras vidas. Y con ella, la certeza de que queríamos compartir mucho más que los momentos felices.
Queríamos compartir la vida.
Construir un hogar. Acompañarnos en nuestros sueños. Encontrarnos incluso en los días difíciles y seguir eligiéndonos, una y otra vez.
Hoy, cuando miramos hacia atrás, comprendemos algo que quizá desde el principio estuvo frente a nosotros.
Nada fue casualidad.
Ni nuestros caminos tan diferentes.
Ni la distancia.
Ni aquel primer saludo que parecía uno más.
Creemos que Dios tiene un tiempo perfecto para todo. Y que, mientras nosotros seguíamos nuestros propios caminos, Él ya estaba preparando el momento en que nuestras vidas se encontrarían.
Porque hay historias que comienzan mucho antes de que sus protagonistas lo sepan. Y la nuestra es una de ellas.
El 20 de marzo de 2027, frente a Dios y rodeados de las personas que más amamos, daremos el paso más importante de nuestra historia. Celebraremos aquel encuentro inesperado, cada instante que nos trajo hasta aquí y la promesa de construir una vida juntos.
Y mientras llega ese día, hay algo de lo que estamos completamente seguros:
Lo más hermoso de nuestra historia no fue encontrarnos por casualidad, sino descubrir que Dios nos había elegido el uno para el otro.
Y que, después de tantos caminos, finalmente estamos donde siempre debimos estar.
Juntos.
Vestidos largos o midi, en telas ligeras y fluidas. Se sugieren colores suaves, tonos naturales o estampados florales discretos. Calzado elegante y cómodo, adecuado para jardín.
Traje de dos piezas en tonos clásicos o claros, con camisa de vestir y zapatos formales. Corbata opcional, sin necesidad de chaleco.
La intención es lucir elegantes, frescos y cómodos para una celebración al aire libre.
Busca tu nombre y cuéntanos, por cada persona de tu invitación, si nos acompañará. Te pedimos confirmar a más tardar el 20 de febrero de 2027.
Tu presencia es nuestro mejor regalo. Si además deseas tener un detalle con nosotros, muy pronto compartiremos aquí nuestra mesa de regalos.
Muy prontoMuy pronto compartiremos aquí los hoteles recomendados.
Muy pronto, nuestros lugares favoritos.
En marzo Iguala es cálido y seco: alrededor de 33 °C de día y 16 °C de noche. Te sugerimos protector solar para la tarde y un chal o saco ligero para la noche.